5 claves para potenciar tu inteligencia emocional y ser un gran líder

Jun 09, 2021

El conocimiento empresarial, las habilidades analíticas, la experiencia y la visión son rasgos que a menudo se asocian con los mejores ejecutivos y líderes organizacionales. Sin embargo, una cualidad que se pasa por alto en los líderes más exitosos es quizás la más crítica: la inteligencia emocional.

De seguro has escuchado esto en algún momento: mantén un límite firme entre tu vida personal y profesional.

Según Javier Moltó, en su libro “Psicología de las emociones: Entre la biología y la cultura",  las emociones forman parte de nuestra vida diaria y el lugar de trabajo no es una excepción. 

La emoción aparece en nuestro lenguaje corporal, nuestra elección de palabras, tono de voz y nuestras acciones. Es parte de quiénes somos, y si se nos pide que controlemos las emociones, ¿realmente estamos poniendo todo nuestro ser en el trabajo?

¡Claro que no!

En lugar de reprimirlas o acabar con ellas, puedes reconocer y regular tus propias emociones (así también la de los tus colaboradores), para guiar efectivamente tus acciones y pensamientos. 

En definitiva, ser un líder emocionalmente inteligente te permite motivar e inspirar a tus colaboradores, establecer relaciones sólidas con tus clientes y tomar mejores decisiones comerciales.

Suena bastante bien, ¿verdad?

Pero no es solo un rasgo que se debe buscar en los líderes. Según Jillian Lukas, en su artículo “Are You an Emotionally Intelligent Leader?”, las personas emocionalmente inteligentes son excelentes miembros de equipo y compañeros de trabajo.

En cuanto a la cultura, imagina un equipo compuesto por profesionales conscientes de sí mismos, autogestionados, con excelentes relaciones y un alto nivel de empatía. 

Por otra parte, la inteligencia emocional es una competencia compleja y no una actitud que se pueda transferir rápidamente. 

Sin embargo, según Jota Suarez, en la nota “La inteligencia emocional devuelve humanidad al liderazgo”, existe una muy buena noticia: “las competencias no son innatas, sino habilidades aprendidas que potencian la eficacia”, o sea, que podemos desarrollar una inteligencia emocional alta incluso si no hemos nacido con ella.